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En torno a una ermita
levantada en un cruce de caminos, nace en los comienzos del siglo XVII
el caserío de San Javier.
En 1888 se establece un nuevo caserío, llamado más tarde a ser centro turístico de primer orden, junto a la ribera del Mar Menor. Como es habitual, se centra alrededor de una ermita, puesta bajo la advocación de Santiago Apóstol. La fundación se realiza a instancias de Frey José María Barnuevo Rodrigo de Villamor, caballero de la Orden Militar de Santiago, y de su esposa, doña María Teresa Sandoval Mena, Melgarejo y La Quintana, quienes se entierran en dicha ermita entre 1911 y 1912. La generosidad de los donantes llega a ofrecer a censo algunas parcelas donde comienza a formarse el poblado primitivo, sede de la Ribera actual; y centro de promoción marmenorense, con su núcleo veraniego, acrecentando por la presencia de numerosas familias murcianas. La Ribera, una población perfectamente urbanizada, de aire moderno, con un hermoso paseo marítimo flanqueado de palmeras que recorre su larga playa. El paisaje circundante aparece rodeado por bien cuidadas arboledas. En Santiago de la Ribera se alza, rodeado de bellos jardines y chalets, el edificio de la Academia General del Aire Hay, además, un excelente Club Náutico. Escuela de Actividades Náuticas, Piragüismo, Clínica Reumatológica y club Polideportivo, Una estampa muy característica de La Ribera es la formada por sus típicas pasarelas-balnearios, inmóviles y graciosas, que, partiendo de la orilla, se adentran escasos metros en el mar.
Con sus 170 km2 de superficie, la albufera del Mar Menor es el lago salado más extenso de Europa. Situado en la costa sur oriental de la Península Ibérica, está separado del Mediterráneo por la restinga de La Manga, una franja de tierra de 21 Km. de longitud y 500 m de anchura media, en la que se abren unos canales o «golas» que ponen en comunicación las aguas de los dos mares. El Mar Menor tiene 73 Km. de costa, y a sus orillas se van sucediendo playas de aguas tranquilas y poco profundas (la profundidad máxima no es mayor de 8 m), templadas por el sol y muy ricas en sal y yodo, que hacen de las mismas el mejor remedio terapéutico para determinadas afecciones de la piel y otras alteraciones.
La primavera es constante en el Mar Menor, gracias a la benignidad de su clima. Los inviernos del Mar Menor son los más cálidos de la Península, muy propicios para disfrutar de la soleada calma, y los veranos son los más suaves de la costa mediterránea, gracias a las frescas brisas de Levante. Las temperaturas medias oscilan entre los 17° C del invierno y los 23° C del verano El sol luce durante 320 días al año, con un balance de 3.000 horas aproximadamente. Ello hace del Mar Menor, sin duda, el lugar ideal para un proyecto de vacaciones en cualquier época del año.
El Mar Menor reúne óptimas condiciones, por la tranquilidad de sus aguas y una meteorología favorable, para la celebración de regatas, siendo el deporte de la vela el que más se practica, Las regatas de latinos que se celebran en las aguas del Mar Menor despiertan gran expectación en las playas de nuestro litoral. Las clases que más se prodigan en nuestras costas son: Snipe, Optimist, Vaurien, 420 y 470, sin olvidar el windsurfing y el patín a vela. El piragüismo también organiza cada año competiciones de carácter nacional.
La confluencia de gentes de distinta procedencia a las riberas que baña el Mar Menor hace de este lugar un pequeño paraíso gastronómico. Cobra protagonismo el caldero, creado por los pescadores, es un plato de generosa degustación, enriquecido con ajos y ñoras, tomate y perejil; el pescado que se emplea es generalmente mújol y dorada. El pescado se prepara en todas sus formas. Hay que mencionar también los inigualables y sabrosos langostinos del Mar Menor, pescados a la sal, hueva en salazón que alcanza cotización por encima del caviar ruso e iraní, letones, dorada, mújol, salmonete, lenguado... Todo esto añadido a las famosas verduras, hortalizas y frutas de la Región de Murcia. Como postres destaca el Pastel Cierva, con raíz en una confitería de San Javier, está formado por una plasta flora con vino de Jerez y manteca, en su interior se añade carne de pichón, y huevos duros, dulce y salado, a la vez es un recomendado acompañante del caldero. Destaca también el Tocino de Cielo y la Sopa Real hecha de almendras y yema de huevo. |